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Atico de Constantinopla

Ático de Constantinopla fue obispo de Constantinopla entre los años 406 y 425, sucesor de Arsacio tras la destitución de Crisóstomo. Administrador enérgico que trabajó para reconciliar a las iglesias divididas por la memoria de Crisóstomo, mantuvo correspondencia con Cirilo de Alejandría y es recordado como uno de los obispos fundadores de la tradición de la Theotokos.