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Cánones atribuidos a S. Patricio

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1. Aquí comienza el sínodo de los obispos, es decir, de Patricio, Auxilio, Isernino #

1 Damos gracias a Dios Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. A los presbíteros y diáconos y a todo el clero, Patricio, Auxilio, Isernino, obispos, salud. Nos es mejor advertir a los negligentes que culpar lo que se ha hecho; como dice Salomón: «Mejor es reprender que estar airado» [Eclesiastés 7:5]. Los ejemplos de nuestra determinación están escritos a continuación, y así comienzan:

2 1. Si alguno hubiere hecho indagación acerca de cautivos entre el pueblo por su propio derecho sin permiso, ha merecido ser excomulgado.

3 Que los lectores, además, conozcan cada uno la iglesia en la que canta.

4 Que un clérigo vagabundo no esté entre el pueblo.

5 Si alguno hubiere recibido permiso, y se ha hecho una colecta, que no exija más de lo que la necesidad requiere.

6 Si algo sobrare, que lo ponga sobre el altar del obispo, para que sea dado a otro necesitado.

7 Cualquier clérigo, desde el portero hasta el sacerdote, que hubiere sido visto sin túnica, y no cubre la vergüenza de su vientre y su desnudez, y si su cabello no estuviere cortado a la manera romana, y si su esposa hubiere andado sin la cabeza velada, sean igualmente despreciados por los laicos y separados de la Iglesia.

8 Cualquier clérigo que, por negligencia, no hubiere venido a las reuniones de la mañana o de la tarde, sea tenido por extraño, a menos que quizá esté detenido bajo el yugo de la servidumbre.

9 Si un clérigo hubiere salido fiador de un hombre pagano por cualquier cantidad, y si sucediere (lo que no es sorprendente) que por algún engaño ese pagano defraudare al clérigo, que ese clérigo pague la deuda de sus propios bienes; pues si hubiere combatido con él en armas, sea merecidamente considerado fuera de la Iglesia.

10 Un monje y una virgen, uno de aquí y otra de otra parte, no permanecerán en una sola hospedería, ni viajarán en un solo carro de aldea en aldea, ni conversarán continuamente el uno con la otra.

11 Si alguno ha mostrado el comienzo de una buena obra en el canto, y ahora ha cesado, y lleva el cabello largo, ha de ser excluido de la Iglesia, a menos que se hubiere restaurado a su estado anterior.

12 Quienquiera del clero que hubiere sido excomulgado por alguien, y otro lo recibiere, que ambos sufran igual penitencia.

13 Quienquiera de los cristianos que hubiere sido excomulgado, que su limosna no sea recibida.

14 No está permitido que las limosnas ofrecidas por paganos sean recibidas en la Iglesia,

15 Un cristiano que haya matado, o cometido fornicación, o haya jurado a la manera de los paganos ante un adivino, por cada crimen hará un año de penitencia; cuando el año de penitencia se haya cumplido, venga con testigos, y después será absuelto por el sacerdote.

16 Y el que haya cometido robo, que haga media penitencia; veinte días con pan; y, si es posible, que restituya lo tomado; así será recibido en la Iglesia.

17 Un cristiano que haya creído que hay una lamia en el mundo, lo cual se interpreta como bruja, debe ser anatematizado; quienquiera que hubiere impuesto este informe sobre un alma no debe ser recibido en la Iglesia hasta que revoque de nuevo con su propia voz el crimen que ha cometido, y así cumpla la penitencia con toda diligencia.

18 Una virgen que ha prometido a Dios permanecer casta, y después se ha casado con un esposo carnal, sea excomulgada hasta que se convierta: si se hubiere convertido, y ha despedido el adulterio, que haga penitencia; y después que no habiten en una casa ni en una aldea.

19 Si alguno hubiere sido excomulgado, que no entre en la iglesia ni siquiera en la noche de Pascua, hasta que reciba la penitencia.

20 Una mujer cristiana que ha tomado marido en honorable matrimonio, y después ha partido del primero, y se ha unido en adulterio; la que ha hecho esto, sea excomulgada.

21 Un cristiano que defrauda la deuda de alguien según la costumbre de los paganos, sea excomulgado hasta que pague la deuda.

22 Un cristiano a quien alguien ha hecho una queja, y lo cita a juicio, y no a la Iglesia, para que el caso sea examinado allí; el que ha hecho así, sea considerado extraño.

23 Si alguno hubiere dado a su hija a un hombre en honorable matrimonio, y ella ha amado a otro, y él consiente a su hija, y ha recibido una dote; que ambos sean excluidos de la Iglesia.

24 Si alguno de los presbíteros hubiere edificado una iglesia, que no ofrezca antes de traer a su obispo, para que la consagre; pues así es conveniente.

25 Si algún forastero hubiere entrado en un pueblo, que no bautice, ni ofrezca, ni consagre, ni edifique una iglesia, hasta que haya recibido permiso del obispo; pues el que espera permiso de los paganos, sea extraño.

26 Si cualesquiera cosas hubieren sido dadas por hombres religiosos, en aquellos días en que el obispo se hubiere quedado en las iglesias individuales, los dones episcopales (como es la antigua costumbre) pertenecerán al obispo para disponer, ya para uso necesario o para ser distribuidos a los necesitados, como el mismo obispo determine.

27 Pero si algún clérigo actuare contra esto, y fuere hallado habiéndose apoderado de dones, como deseoso de vil ganancia, sea separado de la Iglesia.

28 Cualquier clérigo de un obispo, cualquier recién llegado a un pueblo, no le está permitido bautizar ni ofrecer, ni realizar cosa alguna; y si no actúa así, sea excomulgado.

29 Si alguno del clero hubiere sido excomulgado, que ore solo, no en la misma casa con los hermanos, ni le es permitido ofrecer ni consagrar, hasta que se haya enmendado; y si no lo hiciere, sea castigado doblemente.

30 Si alguno de los hermanos deseare recibir la gracia de Dios, que no sea bautizado antes de haber cumplido cuarenta días.

31 Cualquier obispo que proceda de la suya a otra diócesis, que no presuma ordenar, a menos que haya recibido permiso de quien está en autoridad allí; en el día del Señor que solo ofrezca por recepción, y conténtese con este servicio.

32 Si alguno hubiere contratado a dos clérigos, que resultan estar en discordia por alguna disputa, y ha puesto a uno de los dos como enemigo contra el otro para ser muerto, es conveniente que sea llamado homicida; ese clérigo es considerado extraño por todos los rectos.

33 Si alguno del clero deseare ayudar a un cautivo, que lo socorra con su propio dinero; pues si lo violare mediante robo, muchos clérigos son blasfemados por causa de un solo ladrón; el que hubiere hecho así, sea excomulgado.

34 Un clérigo que viene a nosotros de los britanos sin carta, aunque viva entre el pueblo, no le está permitido ministrar.

35 Igualmente un diácono entre nosotros, que sin consultar a su abad parte sin cartas a otra diócesis, no le es conveniente ministrar alimento; y sea corregido con penitencia por su presbítero, a quien ha despreciado. Y un monje que vaga sin consultar a su abad debe ser corregido.

36 Aquí terminan los decretos del sínodo.

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